Como acabamos de escuchar, Rosa Diez, diputada vasca,
lider del partido Unión Progreso y Democracia (UpyD), ante una pregunta del
periodista Iñaki Gabilondo, describió al presidente José Luís Rodríguez
Zapatero como "gallego en el sentido más peyorativo del término" y
enfatizando acerca de Mariano Rajoy “es gallego”.
Las declaraciones de Rosa Díez provocaron la repulsa
de los tres principales partidos gallegos y numerosas instituciones de la
comunidad. Hubo también quienes le pidieron que se disculpe. Para mi
beneplácito -en estos casos no quiero ni acepto disculpas- la diputada
volvió a arremeter contra todos los gallegos que se sintieron agredidos,
pero esta vez incluso con más vehemencia: "Ofenderse por esto es una muestra
de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista" ,
afirmó .
Seguramente, muchas personas ante los dichos de la
diputada Rosa Diez la habrán tildado de :Imbécil, idiota, estúpida,
engreída, tarada, tonta, boba, gilipollas, sobervia, sinvergüenza,
discriminadora, etc. Yo no voy a calificar de ninguna manera a esta señora,
ella sola exhibe sus falencias intelectuales al hacer uso de algo tan
vulgar, como sin duda lo es, la forma en que se refirió a los señores,
Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Ya, con anterioridad, esta señora
durante una conferencia en A Coruña, definiera al presidente de la Xunta de
Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, como "gallego, en el sentido más peyorativo
de la palabra".
Sin dudas, el idioma castellano es riquísimo en
palabras y expresiones gramaticales que nos permiten describir con absoluta
precisión a las personas y a sus acciones. Si esta diputada, para definir a
las personas, se reitera públicamente en el uso de esta expresión tan
impropia de personas cultas, creo que la misma debe ser una muletilla en su
trato coloquial.
Lamentando profundamente que, personajes de esta
índole hayan alcanzado alguna relevancia dentro de la sociedad española,
sólo atino a reflexionar que: O esta persona no tiene un nivel de educación
importante ó, siendo fundadora de un pequeño partido político, la acompleje
el hecho de que los dos grandes partidos nacionales españoles hayan sido
fundados por sendos gallegos, Pablo Iglesias, el PSOE , y Manuel Fraga
Iribarne, Reforma Democrática, embrión de Alianza Popular, a su
vez del Partido Popular.